Bueno, bueno, bueno…Qué torrente de voz, tiene esta criatura. Que estaba seguro de no defraudarme este concierto, totalmente convencido. Pero desde el minuto uno, ya tenía en el bolsillo a todo el personal que se acercó a Planta Baja a verlo, oírlo y jalearlo. Salvo algún tema más tierno, todas las canciones fueron un torbellino entre el R&B, el R&R, algo de soul y mucho garageo. Cuando menos te lo esperas, te lanza unos agudos, que dejarían ronco al Gallo Pelón. Y él, siempre sobrevive. La banda, sensacional, acompañando al figura, durante todo el repertorio. Algo más estáticos que la última vez que asomaron por estas tierras. Es normal, cuando llevas a la espalda un buen puñado de actuaciones sin apenas descanso. Pero ya se movió el público por ellos, más que feliz y agradecido por sus ritmos y acordes bien llevados y tocados. Que vuelvan por aquí, pronto. Ese es el deseo.

Foto: cortesía, de Anna Duke.