Celestial Bums – «Ascend»

(EXAG´s Records, 2016)

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Son pocas las veces que un disco engancha a la primera. Y si hablamos de esta década, y de música hecha en España, yo personalmente me quedo con lo último de McEnroe y Mourn, y poquito más. Este quinteto catalán acaba de publicar Ascend (EXAG´s Records, 2016), su segundo elepé, y ha conquistado, para el que firma, uno de los tres escalones del podio de bandas patrias.

La continuación del notable Celestial Bums (Japhy Rider, 2012) ha contado con la producción de Kyle Hunt, miembro de los imprescindibles The Black Angles, y sus manos se notan en el resultado final del plástico. Ascend inicia el despegue con la colosal Mind, I Dont Need You Now, toda una carta de presentación en la que el quinteto deja claro su propósito: hacernos viajar en un trayecto ascendente, hacia la estratosfera.

Let´s Break the Days es una joya basada en un punteo de guitarra tan simple como conmovedor. La impresión de libertad que emanan las guitarras se transmiten al oyente a golpe de vibraciones. La senda liberadora continúa con Levitation. Acertado nombre. Es una sinopsis perfecta del corte que nos invita a quitarnos el cinturón de seguridad para surcar el cielo, por encima de las nubes, y tocar el espacio con la punta de los dedos. Ahora me recuerdan un tanto a los últimos trabajos de Echo & The Bunnymen, pero es sólo es un capricho de mi memoria. Las revoluciones del vuelo aminoran con Full Moon Nightmare, seis minutos de contención y elegancia que le deben mucho a Madrugada, pero siempre sin abandonar su sello personal.

Quien guste por las guitarras en bucle y el reverb disfrutará ad infinitum de Gandharva´s Offering, una delicia de canción inclasificable, extraña, pero con evidentes cualidades ensoñadoras. A Spanish Trip continúa con el viaje sonoro hacia tierras de oriente, que dan como resultado una curiosa pieza que cabalga entre el post-rock y las melodías características de la música árabe. El cambio de cadencia en mitad de Killer of the Road resucita el álbum tras un periplo algo zonzo, que a estas alturas parecía zozobrar ligeramente. Killer of the Road es la ola que hace falta, la que pone la popa mirando a las estrellas.

Like the Planets utiliza la misma fórmula, sin tanto acierto, para cerrar un disco que brilla con luz propia. Es un brillo categoría «entornar los ojos», sin llegar a «gafas de Sol», lo que es apasionante si tenemos en cuenta que es el segundo elepé de los catalanes. Sin duda es el mejor disco nacional en lo que llevamos de año, y Celestial Bums es una de las bandas españolas más interesantes hoy por hoy… si no la que más. (Nota: 8,5)