JAY SOM – «Turn Into»

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Los blogs especialiados lanzan una nueva promesa indie cada día. Es decir, 365 nombres de bandas o artistas en solitario que, siendo sinceros, no tienen demasiado que aportar. Todos tienen por lo general un patrón común: una suerte de espíritu lo-fi con un sonido vintage cutre. Hasta ahí de acuerdo.

A mí también me gustan Daniel Johnston y The Moldy Peaches, pero en ese calendario de the next big thing todas las fechas estarían tachadas cual dietario de 1987. Pocos aprueban el examen del tiempo y apenas sobreviven a un par de singles opacos. Cuando suelto uno de estos tostones es porque, a continuación, voy a presentar una excepción. Pues sí. Se llama Jay Som, aunque en su casa la conocen como Melina Duterte.

Esta joven de San francisco ha puesto con Turn Into patas arriba el ñoño panorama indie de los EE.UU. Ha parido un álbum de rock que destila honestidad. Uno de los aspectos más destacados de este trabajo es su facturación; Duterte ha compuesto, producido y grabado todos los instrumentos, por lo que estamos ante una obra personal que muestra el talento y la clarividencia de Jay Som. Lo tiene claro y ha ido a por ello. Pop, rock, nostalgia y ciertas gotas de esperanza.

Peach Boy abre el disco al más puro estilo pop. Una sinuosa y suave melodía de fácil digestión que alterna las guitarras con el teclado. Perfecta para abrir boca. Duterte gusta por las las guitarras limpias con un reverb muy utilizado a comienzos de los ochenta en Reino Unido. De este sonido hace gala en Ghost, otra pieza digna de colgar en un museo si pudiéramos pintarla. Pop-rock de categoría. Turn Into va endureciendo sus aristas, cada vez menos redondas. Ya no hablamos de pop-rock, sino de rock-pop. Las guitarras y el bajo comandan Next To Me, corte mecido por la voz cristalina de la norteamericana que rememora a los mejores Pixies, aunque con muchos menos cafés en el estómago.

Drown rescata la mejor tradición emo de finales del siglo pasado. El desenfado de los cortes anteriores dejan paso a una canción lenta, triste y bella a más no poder. La distorsión se mezcla con la sutilidad del resto de los sonidos como lo hace el bourbon con el agua. El elepé ha madurado, y hemos asistido al milagro. De la niñez hemos pasado a la adolescencia. Our Red Door podría ser esa página de nuestro primer diario, donde reflejamos el primer desamor, el primer contratiempo serio o la decepción en general. Duterte vuelve a agitar una melodía pop para sumergirla en un licor de nostalgia, y la deja ahogar.

Unlimited Touch tiene la voz de la artista como antorcha en una noche oscura. Definitivamente el álbum ha mutado de humor, que no de calidad. Si, el nombre del disco no puede ser más descriptivo. La primavera parece asomar con Why I Say No, pero una nube se interpone entre el Sol y nuestros oídos. A estas alturas he de decir que me encanta cómo termina las canciones esta oriunda de Oakland. Toma siempre la decisión adecuada. Las melodías, tersas y vigorosas, se difuminan en favor de un sonido espectral en SLOW y Turn Into, las pistas que cierran un plástico al que siempre te apetece volver.

Tras 33 minutos todo puede cambiar. Jay Som nos muestra un camino de luz que pierde claridad por cada segundo que pasa. Pero seguimos escuchando el disco sin que las expectativas nos hagan naufragar. Cuando la aguja del vinilo se levanta de forma definitiva, ves que te has amoldado a lo que Duterte te ha sugerido. Te ha cogido de la mano y te ha llevado por el pop más floral y más lúgubre. Y te das cuenta de que quieres volver a escucharlo, porque es confuso, ambiguo y bello. Extrañamente bello.

Nota: 7,8/10

Te gustará si … admiras a otras bandas actuales que abordan el pop con el único propósito de mostrar un sonido. Jay Som es mucho más. Por lo pronto hace excelentes canciones.