Lori Meyers – «En la Espiral»

(Universal, 2017)

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Los incondicionales de Lori Meyers están de enhorabuena. Tras meses de rumores y especulaciones, la banda granadina ha parido su sexto álbum de estudio. En la Espiral llega con un aire de pieza melancólica. La portada muestra a una señora de otra época. Parece preocupada, pero tiene la cabeza cubierta de flores. Es la constante del disco. Una de cal y otra de arena. Estoy jodido, pero estoy contento.

Las melodías vocales siguen siendo lo suyo. Una toma aislada de la voz de Noni suena bien. Lo puede comprobar aquél que vaya a un concierto de los oriundos de Loja. Con los años, Lori Meyers ha ido creando en el estudio un artefacto de voces sobre voces que puede gustar más o menos, pero es un instrumento idóneo para la música que hacen.

«Vértigo I» muestra a unos Lori más acuosos, húmedos y etéreos. Es más experimental de lo que nos tiene acostumbrados el trío. «Evolución» es un corte al más puro estilo de los consagrados como reyes del indie nacional. Me refiero al estilo de los últimos años. ¿Dónde quedaron las guitarras de Viaje de Estudios? En un baúl. Evolución. Si. Los nazarís han apostado por el sintetizador como colchón para sostener las más que acertadas melodías pop, pero que se quedan sin fuerza, no tienen ni el gancho ni la potencia de antaño.

«Pierdo el Control» empieza de forma desesperanzada, con un arreglo exagerado de teclado que resuena por el canal izquierdo. Llega el estribillo y la tortilla cambia de lado, y de cara. Ya puedo ver a los futuros asistentes a los innumerables festivales de verano tarareando la canción de Lori Meyers. Allá donde haya un festival en verano en España estarán los andaluces.

«Todo Lo Que Dicen De Ti» gustará a los que adoran la vertiente más intimista del grupo. He de reconocer que, cuando los coros salen a relucir, las canciones ganan enteros, pero cansa mucho la voz constantemente doblada de Noni. Cuando hay muchas tomas, como he dicho antes, sí se crea una atmósfera interesante, pero el recurso acaba fatigando al oyente.

«Zona de Confort» es otro tema que busca un sonido más ambiental, pero no hay potencia. Es un as en la manga con el que suelen jugar con inteligencia. En los directos Lori Meyers apuesta por una ejecución más ruda, que se agradece, y lo hace con cualquier tema de su discografía. ¿Mejores en vivo que en estudio? De calle. La indolencia sonora sigue con «Organizaciones Peligrosas». La fórmula es totalmente reconocible. A los fans les gustará, pero a pocos les sorprenderá.

«Océanos» continúa con una especie de desidia que disminuye algo con 1981, sin embargo el plástico no acaba de despegar. Las letras de Noni toman las riendas, pero no está inspirado. Eternidad y Siempre Brilla el Sol son más de lo mismo. Buenas melodías pop, más bien planas, con letras que se prestan a ser olvidadas por el oyente que se aproxime por primera vez a los granadinos.

«Un Nuevo Horizonte» reza unos versos más interesantes y destaca musicalmente sobre el resto de los cortes, aunque sin presumir. «Aunque No Estoy Solo» también resucita al álbum de los sueños de Morfeo. Sólo un poco. Para cerrar el elepé Lori Meyers vuelve a bautizar una canción como segunda parte de otra. «Vértigo II» es una buena elección como epílogo. La pieza es un acertado ejemplo de los mejores Lori en el registro acústico.

Pues sí. Se ha acabado esta espiral. Y sí, voy a hacer el chiste fácil. La espiral tiene sentido descendente. No lo digo sólo por En la Espiral, en Impronta (2013) y Cuando el Destino nos Alcance (2010) los granadinos tampoco dieron con la tecla adecuada. En resumen, se trata de un álbum sólo apto para fans. Abstenerse los que no sean astronautas siderales iniciados en el universo indie patrio.

Te gustará si … eres muy fan de los Meyers o te gusta el indie nacional más complaciente.

Nota: 4/10